El lucro cesante es la ganancia, utilidad o ingreso económico que una persona o empresa deja de percibir como consecuencia directa de un daño, un acto ilícito o el incumplimiento de un contrato por parte de un tercero. Básicamente, representa el dinero que legal y previsiblemente habrías ganado si el evento perjudicial nunca hubiera ocurrido.
Diferencia con el daño emergente
Cuando ocurre un perjuicio material, la ley (como el artículo 1106 del Código Civil en España) suele dividir la indemnización en dos partes fundamentales:
Requisitos para poder reclamarlo
La jurisprudencia es muy estricta y restrictiva con este concepto para evitar que se reclamen fortunas basadas en meras suposiciones. Para exigir su compensación, se deben probar tres aspectos clave:
Ejemplos comunes de lucro cesante
¿Cómo se calcula?
La carga de la prueba recae siempre sobre la víctima. El cálculo normalmente se realiza restando los costes operativos de los ingresos previstos (se indemniza el beneficio neto, no la facturación bruta). Para justificarlo ante un juez o aseguradora, los profesionales de plataformas como Legálitas o bufetes especializados recurren a declaraciones de impuestos previas, contabilidad formal de trimestres anteriores y peritajes económicos que demuestren el promedio real de ganancias en periodos idénticos del pasado