como funciona, desde el punto de vista fiscal, el criterio de caja
El criterio de caja (o régimen especial del criterio de caja) es un sistema fiscal que permite a los autónomos y empresas retrasar el pago del IVA a Hacienda hasta que hayan cobrado las facturas de sus clientes. Asimismo, la deducción del IVA soportado también se pospone hasta el momento en que se pagan los gastos a los proveedores.
Este sistema se creó para evitar que los negocios tengan que adelantar de su propio bolsillo un dinero que aún no han recibido, protegiendo así su liquidez.
Criterio de Devengo vs. Criterio de Caja
Para entenderlo mejor, veamos cómo se diferencia del sistema tradicional:
| Característica | Criterio de Devengo (General) | Criterio de Caja (Especial) |
| ¿Cuándo se declara el IVA emitido? | Al emitir la factura, independientemente de si se ha cobrado o no. | Únicamente cuando se cobra la factura (total o parcialmente). |
| ¿Cuándo se deduce el IVA soportado? | Al recibir la factura del proveedor, se haya pagado o no. | Únicamente cuando se paga al proveedor. |
| Fecha límite (Tope) | No tiene, se rige por la fecha de factura. | 31 de diciembre del año posterior a la operación (si no se ha cobrado/pagado antes). |
¿Cómo funciona en el día a día?
Si optas por este régimen, el funcionamiento fiscal sigue estas reglas:
Requisitos para poder aplicarlo
No todas las empresas pueden acogerse a este criterio. En España, los requisitos principales son:
El gran inconveniente: El efecto en tus clientes
Las facturas que emitas bajo este régimen deben llevar obligatoriamente la mención «Régimen especial del criterio de caja».
Esto significa que tus clientes (si son empresas o autónomos) tampoco podrán deducirse el IVA de tu factura hasta que te la paguen. Por esta razón, algunas grandes empresas rechazan trabajar con proveedores en criterio de caja, ya que les complica su propia gestión administrativa.