Recibir facturas con un descuento continuo y muy agresivo no es ilegal por sí mismo, pero Hacienda suele vigilar estas operaciones porque sospecha que ocultan un fraude fiscal, una donación encubierta o pagos en dinero negro. Si la reducción de precio está justificada por razones comerciales reales, no tendrás problemas, pero si carece de lógica económica, te enfrentas a varios riesgos fiscales importantes.
1. Sospecha de operaciones vinculadas y precios de transferencia
Si tienes alguna relación familiar, accionarial o empresarial con el proveedor, Hacienda aplicará la normativa de operaciones vinculadas.
2. Presunción de pagos en «B» (Dinero negro)
Si no existe vinculación, el principal temor de un inspector de Hacienda ante un descuento desproporcionado y constante es que la factura esté «refacturada a la baja» para ocultar un pago complementario en efectivo no declarado. Te exigirán demostrar la veracidad del precio neto mediante extractos bancarios que demuestren que solo se pagó la cantidad reflejada en la factura.
3. Consideración de «Liberalidad» o Donación encubierta
Si el descuento es exageradamente alto de forma continua (por ejemplo, del 80% o 90% sin un motivo de liquidación o rappell por volumen), Hacienda puede interpretar que la diferencia es un obsequio o liberalidad.
4. Riesgo de estimación indirecta de tus ingresos
Si compras tus productos o materias primas con un descuento artificialmente enorme, tus márgenes de beneficio contables se dispararán al venderlos al público general. Si tus precios de venta no reflejan ese margen tan alto, Hacienda sospechará que estás ocultando ventas y podría reconstruir tus ingresos mediante estimación indirecta, calculando lo que «deberías haber ganado» según el coste de tus compras.